Premio Medioambiental 2026
Lo que comenzó como un esfuerzo local para abordar los residuos de plástico de un solo uso se convirtió en una iniciativa galardonada, con el equipo de Medioambiente de Vancouver a la vanguardia de un programa validado de reutilización de tubos con potencial para una adopción más amplia
Ganador del Premio Medioambiental 2026
Del uso único a la reutilización inteligente
Al replantear uno de los elementos más comunes del laboratorio, nuestro equipo de Medioambiente en Vancouver creó una iniciativa galardonada con un impacto ambiental positivo y potencial global.
El proyecto se propuso abordar el elevado volumen de tubos desechables utilizados en las operaciones canadienses, donde se consumen alrededor de 480.000 al año. El reto consistía en encontrar una forma de reutilizar los tubos de forma segura sin comprometer la calidad analítica.
La búsqueda de una solución llevó al equipo desde Vancouver hasta las instalaciones de investigación y desarrollo de Miele en Alemania, donde trabajaron junto a ingenieros para probar diferentes configuraciones de portarrejillas y procesos de lavado. Juntos, los equipos desarrollaron y validaron un método de limpieza que ofrecía un rendimiento fiable y repetible.
Para respaldar el proceso, el equipo de Vancouver diseñó portarrejillas personalizados impresos en 3D que garantizan que los tubos estén correctamente posicionados durante el lavado y almacenados de forma segura posteriormente.
Tras más de 1.500 ciclos de lavado exitosos y controles de calidad, el proceso se incorporó a la producción completa en Vancouver.
El director de Innovación Técnica, Louis Wagner, afirmó que el proyecto demostró cómo la innovación práctica puede abrir oportunidades más amplias en toda la empresa.
"Una vez que desglosamos el proceso, pudimos diseñar una solución que funcionara en la operación diaria", dijo Louis.
"Los portarrejillas impresos en 3D fueron un cambio radical, y el protocolo, los diseños de los portarrejillas y el flujo de trabajo validado tienen el potencial de replicarse en nuestros laboratorios a nivel mundial."
Se espera que la iniciativa evite alrededor de 4.100 kg de residuos plásticos, al tiempo que genera ahorros en consumibles. Respalda las ambiciones de neutralidad de carbono de ALS y demuestra cómo la innovación operativa puede mejorar tanto la sostenibilidad como la eficiencia.
Lo que comenzó con un simple tubo de plástico se ha convertido en un ejemplo práctico de cómo la colaboración, el ingenio y la disposición a cuestionar las prácticas establecidas pueden generar beneficios que van mucho más allá de un solo laboratorio.


























